Etiquetas RFID: qué son y qué aplicaciones tienen
  • Creado el 01 de Agosto de 2019

Etiquetas RFID: qué son y qué aplicaciones tienen

Conceptos como digitalización, IOT, industria 4.0, o trazabilidad, se escuchan cada vez con más frecuencia entre los sectores más diversos. Una de las tecnologías motoras para la trazabilidad y digitalización de procesos está siendo el RFID (Identificación por Radio Frecuencia), un sistema de comunicación sin cables a través de señales de radio.

Existen varios tipos de sistemas RFID, pero todos tienen en común los siguientes elementos fundamentales:

  • Etiquetas (que se adhieren a los objetos que deseamos identificar)
  • Lectores (que se encargan de recibir la señal de radio y transmitirla de forma comprensible para un ordenador)
  • Antenas (que actúan como enlace entre las etiquetas y el lector)
  • Software (que permite gestionar la información recibida)

En anteriores artículos hemos respondido a preguntas como ¿Que es RFID?; así que en este explicaremos qué son las etiquetas RFID, de qué están compuestas, y cuáles son sus aplicaciones más comunes.

 

¿Qué son las etiquetas RFID?

Podríamos decir que son la forma sencilla de identificar un producto u objeto para que pueda ser detectable de forma inalámbrica, y para garantizar su trazabilidad. Tienen incorporado un chip (existen varios modelos con capacidad de memoria diferentes) al que se añade la información que se estime necesaria en cada caso. Se imprimen y graban con impresoras específicamente diseñadas para ello.

Existen diversas clases de etiquetas RFID:

  • Pasivas: son el tipo de etiqueta más común, y se les denomina “pasivas” porque no tienen batería propia. Son etiquetas de corto alcance (señal perceptible desde 0-15 metros de distancia). De todos modos, ofrecen ventajas muy interesantes, como la posibilidad de ser fabricadas a tamaño extremadamente reducido, o tener un precio más competitivo.
  • Activas: cuentan con una fuente de alimentación propia, lo que les permite ampliar y emitir su señal a más larga distancia.
  • Semipasivas: al igual que con las pasivas, es el lector RFID el que emite una señal cuando quiere comunicarse. La característica que las hace diferentes es la pequeña batería que llevan incorporada para alimentar el chip y así almacenar información y responder de forma más rápida y segura.

 

¿De qué están compuestas las etiquetas RFID?

Los principales componentes que se encuentran en este tipo de etiquetas son: el sustrato (material del que está hecha la etiqueta); la antena (que permite la comunicación con el lector); y el tipo de IC (Circuito Integrado).

Material/sustrato: Dependiendo de la composición (metal, plástico, cartón, etc.) del producto a identificar, y las condiciones ambientales a las que se verá sometida la etiqueta, elegiremos un tipo de material, inlay, y formato distintos: los requisitos para un correcto funcionamiento no serán los mismos en una etiqueta destinada a logística, que en una para ser usada dentro de cámaras de congelado. Teniendo en cuenta todos estos factores, escogeremos el material que mejor se adapte a nuestras necesidades (papel, plástico, pet, cartón, poliamida, etc.), y el formato de entrega (en rollos, sueltas, impresas, etc.).

Antena: Para seleccionar la antena que vayamos a usar, hay que tener en cuenta cuáles van a ser los procesos de lectura a los que se verá sometido el producto que queremos identificar durante la cadena de suministro. La sensibilidad de lectura puede variar en función de los lectores que haya, la cantidad de tags a identificar, y el posicionamiento de la etiqueta.

IC (Circuito Integrado): Existen muchas opciones de capacidad de memoria y seguridad. Para la mayoría de aplicaciones, una memoria con poca capacidad (desde 128 bits) es más que suficiente; aunque hay aplicaciones RFID industriales dónde se utilizan memorias de más de 512 bits.

Aplicaciones de las etiquetas RFID

Con esta tecnología podemos dar respuesta a un amplio abanico de procesos. Los usos que le podemos dar son muchos y muy variados; así como los sectores en los que se puede aplicar. Algunas de sus aplicaciones más comunes hasta la fecha son las siguientes:

  • Gestión de la cadena de suministro

Una de las aplicaciones fundamentales que podemos encontrar está destinada a la mejora global de la cadena de suministro, automatizando, simplificando, o incluso eliminando los trabajos de identificación y captura de datos que se producen en los distintos puntos de la cadena, y de ese modo garantizar la trazabilidad.

Para poderlo llevar a cabo, se colocan etiquetas RFID en todos los productos que deseemos controlar, para así obtener información sobre ellos en cada uno de los procesos.

De esta simplificación se derivan muchos beneficios, como el aumento de la productividad y la eficiencia, o la reducción de los costes operativos.

  • Industria

Para ser competitivo hoy en día, es fundamental contar con la capacidad de mejorar los tiempos de producción, reducir mano de obra directa en esos procesos que no aportan valor al producto, y en general, aumentar la productividad global de la empresa.

El sector industrial ha encontrado en la tecnología RFID un gran aliado, ya que ésta aporta grandes ventajas como la captura de datos en procedimientos dónde es imposible, o muy costoso, hacerlo manualmente. Ha logrado dinamizar y optimizar todos los procesos englobados dentro de la actividad industrial, y son muchos los sectores que la han incorporado en su sistema.

Uno de ellos es el sector de la automoción: son muchos los fabricantes de automóviles y sus componentes que utilizan estas tecnologías para tener una visión y control global de la cadena de suministro, pudiendo gestionar la cadena de montaje con mayor facilidad, detectando fácilmente errores, y almacenando información importante de cada pieza (como el número de serie o la fecha de fabricación) gracias a las etiquetas RFID. Así garantizan una completa trazabilidad de sus productos, y simplifican las interacciones entre los diversos actores de cadena: desde los proveedores de material, hasta los agentes de concesionarios.

  • Logística

Los procesos logísticos han experimentado un cambio positivo gracias a los sistemas RFID: la interacción entre la fabricación, los centros de distribución y las tiendas, es mucho más ágil y efectiva. Se consigue identificar de forma masiva y fiable las mercancías recibidas, evitando tener que verificar la información manualmente. Además, se mejora la gestión del almacén, al poder dejar y recoger mercancía de modo automatizado. También se logra reducir el tiempo de confección, preparación y recogida de los pedidos, pudiendo detectar fácilmente cualquier tipo de error.

Con esta tecnología tendremos una visión global del negocio, garantizaremos un buen servicio, y veremos cómo aumenta la productividad un 20-30% más que usando código de barras.

  • Retail

El retail es uno de los sectores que más beneficios ha obtenido. Las etiquetas RFID adhesivas que se colocan en los productos nos ayudan a conocer en todo momento la localización exacta de cada artículo, además de almacenar información de relevancia sobre el mismo. Eso simplifica enormemente la gestión del inventario, evitando la rotura de stock. Dichas etiquetas también pueden ser usadas como sistema anti-hurto: solo se desactivan cuando pasan por caja; un arco de detección dará la alarma en caso de que alguien intente llevarse un producto sin pagar.

Además, aplicando esta tecnología podemos ofrecer a nuestros clientes una nueva experiencia de compra, gracias a pantallas y probadores interactivos que permiten: identificar y dar información de los productos; ofrecer recomendaciones de compra; o solicitar tallas y colores distintos, entre otras opciones.

Con todo, el RFID es una herramienta de gran utilidad para mejorar la satisfacción del cliente, y aumentar el volumen de ventas. La industria de la moda, la joyería, y la cosmética, son algunos de los sectores dónde esta tecnología se ha vuelto imprescindible.

  • Hospitales /Industria farmacéutica

La tecnología RFID es una gran herramienta para hacer posible la gestión, la seguridad y el seguimiento de activos y personas en el sector sanitario. Algunas de sus funciones principales en los hospitales son: marcar herramientas de quirófano de las que se debe tener un control muy preciso; controlar el acceso de pacientes y personal a las diversas áreas del centro hospitalario; y almacenar la información relativa al historial médico de cada paciente para facilitar su tratamiento y evitar confusiones.

  • Alimentación y bebidas

Una de las preocupaciones esenciales de la industria alimentaria es la seguridad sanitaria de los productos. La tecnología RFID ofrece un gran número de ventajas para garantizar la trazabilidad de los alimentos en cualquier etapa del proceso de producción:

Permite las entradas de productos del campo con alertas de tiempo de maduración u otros procesos asociados; el control de la temperatura en la cadena de frío; el registro de movimientos entre cámaras de secado/zonas de curado; e incluso controlar los volteos en los procesos de curado de quesos y productos parecidos. Podremos también crear alertas para evitar stocks obsoletos o caducados.

Además, con las etiquetas RFID podremos almacenar toda la información que debe ser incluida acerca de los productos (entradas; calibres; variedades; etc.), y de ese modo asegurar el cumplimiento de la normativa legal vigente.

  • Bibliotecas/Documentos

Las etiquetas RFID dotan a los libros y/o documentos de un número identificativo único, consiguiendo un seguimiento más preciso y efectivo, ya que el sistema puede leer la identificación de muchas unidades a la vez, y se evita la identificación manual. Además, esta tecnología se usa también para la autentificación de documentos oficiales, evitando su falsificación.

  • Cronometraje deportivo

La tecnología RFID permite una mejor gestión y control de los tiempos de los participantes en carreras y otros eventos deportivos. La etiqueta RFID asignada a cada participante permite controlar el recorrido que realiza, además de cronometrar el tiempo que tarda. Estas etiquetas son desechables, y permiten un cronometraje preciso sin causar ninguna molestia al atleta. Se pueden llevar sujetas en el dorsal, al calzado deportivo, o en otras prendas de ropa que lleve el corredor.

  • Identificación y localización de activos

Podremos registrar los movimientos de los activos en tiempo real, pudiendo realizar el control y gestión in situ o desde un punto remoto. Identificando los activos con las etiquetas adecuadas, conseguiremos localizarlos fácilmente, aunque hayan sido movidos de sitio y colocados dónde no les corresponda. Incluso podremos registrar los cambios de las condiciones ambientales para aquellos productos críticos.

Estos sistemas ayudan a impedir la pérdida o el extravío de activos, así como simplificar su gestión y reducir los costes operativos.

  • Gestión de inventario

Una correcta gestión del inventario es fundamental para el buen funcionamiento de toda empresa.

Podemos gestionar el procedimiento de inventariado en tiempo real, automáticamente, con la ayuda de la tecnología RFID: podremos dotar a cada uno de los productos que tengamos almacenados de un identificador único, con lo que evitaremos duplicidades y descuadres; obtendremos fácilmente información relevante de los productos almacenados, así como su localización; y conseguiremos tener un stock más exacto y siempre actualizado.

Así, podremos ahorrar tiempo y disminuir los costes, aumentando la productividad al mismo tiempo que evitamos errores e impedimos gastos innecesarios.

  • Control de entradas y salidas

Uno de los usos más comunes de esta tecnología es el control de entradas y salidas, tanto de personas como de productos/mercancías.

Colocando portales RFID en los puntos de acceso podremos controlar, en tiempo real, el número de etiquetas que pasen por ellos, identificando a su portador.

Eso permite a las empresas obtener de modo sencillo información muy valiosa para la gestión y el control de sus actividades. Algunos ejemplos de la información que se puede recopilar son: mercancías que entren o salgan del almacén; reparto de pedidos (salida, entrega, y si se cuenta con dispositivos móviles, el lugar y ruta empleados); identificación y acceso de trabajadores; supervisión de las entradas en un evento; bloqueo de puertas en hoteles; y muchos más.

 

Como has podido comprobar, son muchas las ventajas y oportunidades que ofrece la tecnología RFID. Para más información acerca de ella y sus aplicaciones, no dudes en contactar con nosotros. En Dipole llevamos muchos años instalando y fabricando productos RFID que se adaptan a toda clase de retos.